domingo 9 de agosto de 2009

jueves 6 de agosto de 2009

Teté- Chang Cho

El desaliento, el quebranto, la inmoralidad, no surgen de los bajos fondos sociales. Vienen de las alturas, de los nuevos(y los viejos) dogmas científicos, de la deslealtad hacia uno mismo.

¡Me desdigo tan rápidamente! En verdad me pareció incompleto el final con una declaración parcial de principios. Dispenso como corolario esta segunda parte que algunos amigos apreciarán porque de alguna manera esta entrada es mas de ellos que mía. Surge, tambien, de una inquietud en la radio acerca del éxito y el fracaso. Creo que los sonidos de esta entrada, propios de cierto aniversario, arrojan tan solo una media luz. Borges dijo alguna vez somos medias luces compartidas buscándonos tal vez esa travesía, esa busqueda, nos obsequie la certidumbre y la claridad que anhelamos. Ante esos nuevos Ismaeles que surgen de manera espiritual y carnal entre nuestros amigos, valga esta última declamación. La mas verdadera de todas. Fuser.

lunes 3 de agosto de 2009

- tal vez aquí nunca lo han querido…
- tal vez o tal vez nuestro fracaso los despierte.



Ambos están convencidos
de que los ha unido un sentimiento repentino.
Es hermosa esa seguridad,pero la inseguridad es más hermosa.
Imaginan que como antes no se conocían
no había sucedido nada entre ellos.

Pero ¿qué decir de las calles, las escaleras, los pasillos
en los que hace tiempo podrían haberse cruzado?
Me gustaría preguntarles
si no recuerdan-quizá un encuentro frente a frente
alguna vez en una puerta giratoria,o algún "lo siento"
o el sonido de "se ha equivocado" en el teléfono-,
pero conozco su respuesta.
No recuerdan.

Se sorprenderían
de saber que ya hace mucho tiempo
que la casualidad juega con ellos,
una casualidad no del todo preparada
para convertirse en su destino,
que los acercaba y alejaba,
que se interponía en su camino
y que conteniendo la risa
se apartaba a un lado.

Hubo signos, señales,
pero qué hacer si no eran comprensibles.
¿No habrá revoloteado
una hoja de un hombro a otro
hace tres años
o incluso el último martes?
Hubo algo perdido y encontrado.
Quién sabe si alguna pelota
en los matorrales de la infancia.
Hubo picaportes y timbres
en los que un tacto
se sobrepuso a otro tacto.
Maletas, una junto a otra, en una consigna.
Quizá una cierta noche el mismo sueño
desaparecido inmediatamente después de despertar.
Todo principio
no es mas que una continuación,
y el libro de los acontecimientos
se encuentra siempre abierto a la mitad.


Es con mucha certeza la última vez que escribo en este blog. He decidido vivir de manera plena más allá del ordenador. Tras sufrir la gripe A y un principio de asma más parecido a una disnea psicológica que a otra cosa que ciertamente no elegí pero que sucedió decido escribir esto sin ánimos de dispensar arrogancias ni mucho menos. Ese fue el corolario de otro pesar mayor. Pesar que me arranco los miedos que alguna vez albergue; ahora soy conciente que lo que uno no hace en este mundo en relación a si mismo sin dañar ni violentar la voluntad de los demás, es por miedo, miedo por la mirada o el juicio del otro. Miedo a perder las apócrifas seguridades que albergamos. Una noche no hace mucho cuando decidí irme de casa y resignarme a perder todo incluso mis libros, mi ropa, mi computadora, mi familia, mi perro, todo… supe que aun durmiendo en una plaza ya no sentiría ese miedo o esa necesidad de aferrarme a algo. Si la dependencia psicológica en torno a una persona es un mal innecesario y voraz, la propensión a recostarnos en los placeres que surgen de lo material es impía. Lo digo con conocimiento de causa el día que me fui con mi mochila sin mas que lo puesto y unos diez pesos lo comprobé algo ocurriría. Sentí que me bastaba con mi ingenio, si lo perdía tenía aun mi voluntad y si la perdía me quedaba esta vida que siempre exige algo. Supe que la valentía siempre es mejor y si uno no es valiente si no se para ante los demás en un bar a enfrentar lo que sea como lo hago ahora después de funestas enseñanzas ajenas, si teme a la mirada del otro que solo daña cuando lacera la carne y las entrañas no lo hace por miedo. ¿Cuantas voluntades benévolas no probamos por considerarlas cerradas desde el principio? No es fácil ser libres en este tiempo. Los viejos por afecto nos traspasan sus miedos y para proteger en su amor te vuelven débil perezoso, e incapaz de manifestar amor o salir a buscarlo ¡y aun te quieren! Pero debemos desagotarnos de sus prejuicios, sus valores, su superstición y seguir adelante. La inmovilidad es lo más nefasto que le aguarda al ser humano. La pasión que lleva incluso a la muerte (uno espera que como ultima instancia) no es inmovilidad sino la reproducción incesante de un movimiento que nunca se extingue. Todo ello exige que seamos libres no depender de nadie en verdad excepto de nosotros y ni siquiera demasiado.
Se que no puedo moldear a otro ser humano incluso porque por quererlo o protegerlo no quiero condenarlo a la inmovilidad o la cobardía. El tiempo dirá si soy capaz de hacerlo sin los errores de mis padres y abuelos. Eso se lo dejo a otros. Creo que debemos ser fieles a nosotros mismos siempre. Y esa lealtad exige que no dañemos a muerte al otro, cosa imposible pero esforzarnos y si no podemos evitarlo acompañarlo tenderle la mano. Burlarnos de nosotros mismo no tomarnos en serio mas que para ayudar al otro, matar con la burla y el desdén lo más canallesco y mísero de nuestro ser, liberarnos de aquello que tememos perder . Lo único sagrado son los otros seres humanos quienes comparten nuestro destino y luchan por la proliferación de la vida. El que no, se condena a muerte solo. El imperialismo exige individualidad sacra y el comunismo marxista en sus imperfectos muestrarios solo ha sacrificado lo individual por lo colectivo en un reducido círculo burocrático y ha sido el espejo fiel de lo que sucedían cortinas para fuera. La revolución traicionada. Otros siguen siendo fieles al desembarco en La Moncada. Nunca dejaron de militar y pelear aunque no siempre coincidamos o nuestro camino vaya mas alla de sus ambiciones.Nuestros amigos.
He cambiado mucho en estos últimos meses los avatares y particularidades de ese cambio no corresponden a este blog. Corresponden a la vida más allá, donde las ventanas siempre están abiertas y Wendy aun es joven y hermosa. Odio las despedidas. Esto no lo es….


Mientras las madres y abuelas de Plaza de Mayo estén junto al gobierno no tengo dudas. Mientras sigan apareciendo hijos de desaparecidos recobrados, no tengo dudas. Mientras haya quienes sigan vivando a los represores, no tengo dudas. Mientras los gobiernos de Latinoamérica estén cada día más ligados a la Argentina, no tengo dudas, mientras la jerarquía de la Iglesia sea más afín al mensaje de los opositores no tengo dudas…



domingo 21 de junio de 2009

Convergencias




El último viernes, tras toda una tarde que se prolongó en la noche, atestigüé el declive tan propio del cuatrimestre universitario, ese bello ocaso de aulas vacías y foros huérfanos. Uno logra cultivar el disenso en esos espacios. El aire solitario de los pasillos conmina a descreer de casi todo sentido de verosimilitud del mundo externo. Salí de allí sin mucha prisa y remonté Río de Janeiro rumbo a Corrientes. Tengo la indecible costumbre de caminar bastante como aquel personaje del The Invisible Man de Chesterton en las argucias del padre Brown. Fue merced a esta afición que al regreso me topé con un pequeño acto que organizó Convergencia de Izquierda en la boca del subte de Callao. Por lo general quien escribe después de arduas horas escuchando la bibliografía entera de Adorno o las peripecias del pantano argentino encuentra bastante dichoso ceñir el pie sobre la acera de Buenos Aires (sobre todo un viernes a las cinco de la tarde) y rendirse a la visión externa de un mar de rostros. Aquella tarde esa impresión lo fue todo. Asueto de los desiertos de la Universidad, celebré la constancia de algo mas que os muros y escaleras que desembocan en jornadas de pasillos grises y escuetos hacia los laterales.

En el acto no habría más de cincuenta personas, atributo que me pareció bastante adecuado y bastante sintomático. El orador del discurso de cierre señalo un tópico que a estas alturas parece un dogma de estos escritos: fustigo la delusión de la izquierda y el guiño de ciertos actores políticos con los modos de publicidad propios de la lógica pequeño burguesa. El dictamen preciso, que unió a las diferentes perspectivas de un campo social que aparece fragmentado y con cierta acotada intención revolucionaria por las posibilidades reales de la praxis política, declaró un convencimiento muy propio. Hace unos años en un célebre reportaje (célebre al menos para mí) Alejandro Dolina le señalaba a Joan Manuel Serrat que el progresismo se ha acotado a unas pocas manifestaciones que tienen más bien que ver con la cultura y la manifestación artística contestataria, asumiendo un rol de actitud políticamente correcta y desplazando en ese sentido la moral conservadora. Lo reproduzco: “Hay toda la idea en Argentina y en el mundo diría yo, de que existe una actitud políticamente correcta. En los últimos años esta actitud política que podríamos calificar como admitida en todos los foros, con mayor o menor resistencia, ha ido girando hacia la izquierda y si cada vez son mas los elementos que antes provocaban irritación que ahora han integrado una actitud aparentemente aceptada por todo el mundo. Esto podría tomarse como un triunfo de la izquierda, a mí me da un poco de miedo eso. Tengo toda la sensación de que las ideas progresistas han sido acotadas cada vez mas en unos pensamientos que mas se relacionan con la cultura, con el mundo del espectáculo, con la actitud que uno puede tener hacia ciertos tipos de represiones menores que no por ejemplo a cosas que pensaba Marx, que imagino no eran exactamente estas.”

Estamos ciertamente muy lejos de plantear un cambio en los patrones de acumulación en Argentina y en tanto eso, se verifique en el axioma de la acción política emergente, existe un punto de no retorno en la posibilidad siquiera de incitar un debate acerca de las proporciones o lineamientos de esa dirección. Vale decir que nadie hoy cuestiona la legitimidad de un concepto tan llano como el de propiedad pero aun sin discutirlo por considerarlo inherente, ni siquiera se tiene la audacia de plantear un proyecto de consolidación burguesa en el cual se asuman prioridades concretas en virtud a la neutralización y avance sobre sectores tradicionales de poder en la Argentina. Aun en las objeciones, y muy ciertas, de reforma tributaria, el modelo de reproducción (y generación) de recursos estatales se ajusta a la lógica recaudatoria de un estado deficiente o improductivo. Se me podrá decir con acierto que la imposición de un sistema progresivo favorece y en mucho el consumo pero ¿Qué industrias o productos se consumirán a partir de esa reforma?

Desde hace tiempo me plantee el actual proceso político como un respiro para el campo popular. Diversas fuerzas, pertenecientes a corrientes militantes que agrupan a formaciones tradicionales y no tradicionales de izquierda aparecen en el campo político con una fuerza renovada después del letargo propiciado por los falangistas y el periodo de diez años conocido como la segunda década infame. Por desgracia si las previsiones acerca de los efectos de la crisis son ciertas, este respiro deberá ser aprovechado con premura porque en los antecedentes vislumbramos que las crisis económicas a escala mundial a partir de los cíclicos colapsos del sistema capitalista tienen como efecto proverbial el avance de las convicciones conservadoras, el racismo, la intolerancia y las purgas políticas y financieras con un fuerte control estatal en la emergencia de socializar catástrofes y solventar pérdidas. El interrogante es cómo reaccionara el campo popular, la izquierda y la gran masa de proletarios ante este advenimiento que será respaldado por una gran porción de su misma clase social.

En la resolución de este enigma aparecen las palabras de aquella noche cerca de Callao, como ecos o esquirlas en la conciencia que se prolongaron mas allá de las diez: la unión. La unificación del campo popular constituye el sinónimo de la inversión de la lógica actual que delinea funciones y preponderancias a partir del verticalismo descendente, sin mucha incidencia de las bases. Parece una conclusión un tanto precipitada; en verdad requiere pensar la convergencia como un punto de apoyo que desgasta la diversificación en nomenclaturas y voluntades individuales. Un solo frente debilitaría, de hecho, toda posibilidad de escaramuza en el terreno propio mientras hoy los intereses corporativos no tienen empacho en mezclarse y avasallar lo que se precie. Una verdadera carrera contra un tiempo que se agota y se cierra.

Otra alternativa radica en la probabilidad de que esta congregación de sectores de izquierda se produzca una vez consolidada la reacción. Sectores oficialistas veleidosamente progresistas se muestrean hoy mas propensos a probar con los antiguos recursos de un partido derruido hasta los cimientos, especulando electoralmente con los alcances de esta audacia. Ahora bien aparecen dos opciones simultáneas: Si esta estrategia fracasa, entonces sobre la marcha podría recomponer su error y buscar a los sectores que antes desprecio por cálculo electoralista básico. O le dejaría la puerta abierta a un período nefasto de vaciamiento del estado, orientado a salvaguardar los privilegios oligárquicos. Si es así el respiro habrá acabado.

jueves 18 de junio de 2009

El fin de dos mundos



























Si bien mi memoria no admite esos días, como ninguna memoria al cabo lo hace, todo sucedió una misma jornada.
Toda tragedia admite signos antes de consumarse; descreo del valor de lo inesperado. Un 16 de junio se materializó el final de un presagio. Inminencias aparte, detractores y apologistas convergieron en un gran sainete que derivaría en la más sanguinaria y bestial restauración conservadora de la Argentina. Uno de los desvelos de quien escribe (no soy el único) es el interrogante de la base social o la sociedad civil que miró aquellos hechos sin proclamarse de manera mas rígida por la posibilidad de autodeterminación aun cuando fuera en el orden del sistema democrático burgués. Tal vez la contestación esté en el aval pasivo que hoy prestamos a diferentes cuñas burlescas. La operación que concluyó en el bombardeo a Plaza de Mayo sí admitió, en sus pormenores, un cariz inopinado. El contraalmirante Samuel Toranzo Calderón resolvió adelantar las operaciones al ser advertido por los Servicios de Inteligencia Navales de que su implicancia en el movimiento sedicioso había sido descubierto por la fuerza aérea y aprovechó el desfile aéreo naval en desagravio a la bandera. Los participantes, declararon algo verdaderamente desopilante: el delito buscaba la vejación psicológica contra la administración peronista pero las bombas operaron sobre la carne. la escuadra de treinta y cuatro aviones de la Marina de Guerra argentina que había estado sobrevolando la ciudad desde hacia bastante tiempo (22 North American AT6, 5 Beechcraft AT-11 , 3 hidroaviones de patrulla y rescate. Consolidated PBY Catalina), iniciaron sus bombardeos y ametrallamientos en la Plaza de Mayo. Arrojaron 9500 Kg. de bombas, causando la muerte a 308 personas y heridas a más de 800. Colapsaron los hospitales y la tragedia sería el antepaso a la comedia que se desarrollaría durante 18 años hasta culminar en el regreso.


Eso inició, como lo refiere Vazeilles, una pendulación de apoyo a los gobiernos civiles y militares que Perón operó desde el exilio. Verdaderamente el péndulo tenía su raigambre económica: las dos subestructuras (la agraria y la industrial) y su relación viciosa. Esta compensación recíproca que requería el sistema para pervivir, fue la mayor responsable del delicado desequilibrio que en algún punto algunos describían como la justa medida.
El terrorismo ya era una práctica habitual de la oligarquía. Esta vez la ocupación del estado admitía la hipótesis de que sería la cúpula militar sintetizada en los altos mandos de las tres armas quienes operarían en la toma del aparato del estado con una incisiva participación política de las fuerzas armadas. Si bien durante el fraude, las roscas, marchas y contramarchas habían servido correctamente los intereses oligárquicos, el bombardeo señaló la madurez de las fuerzas armadas, ya no para dirimir el gobierno a favor de una u otra facción de terratenientes de las grandes familias sino para ocupar el estado asumiendo la representación política de aquellos. Señalaron también, de manera extrema y precisa, hasta donde pensaban llegar. La continuidad democrática constituyó una entelequia. Fue el fin de un mundo.

El otro es más personal y se produjo 44 años después. Nadie lo sabe con certeza pero,tal vez, la asimilación de aquel final estaba en la memoria de quien determinó el segundo. Hace un tiempo imaginaba literariamente un encuentro. El tiempo no corroía el vaho de las ventanas y un joven podía verse a sí mismo en horas perdidas de la tarde, en una pequeña casa del conurbano, en una habitación inmemorial, en una siesta eterna. Podía creer que era feliz y que los instantes se volverían eternos con solo pensar que así serían. Podía creer que las ruinas jesuíticas remontaban a un lejano Imperio y a las Compañías de Jesús y que aquella pesadilla había terminado por siempre. Podía imaginar que recorría tierra roja con lo pies descalzos hasta la pequeña carreta que él empujaba hasta la casa. El 16 de junio de 1999 ese mundo, mi mundo también acabó.

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